Didion e Babitz

Eran dúas forzas opostas pero perfectamente alineadas. Eve Babitz e Joan Didion, dúas escritoras con formas antagónicas de concibir a creación literaria e a vida: unha era observadora, disciplinada e misteriosa; a outra enxeñosa, lanzada e caótica. Lili Anolik reconstrúe neste libro editado por Random House a súa relación, repasando as vidas destas referentes literarias da escea anxelina dos anos 60 e 70. Se a autora de El año del pensamiento mágico e Noches azules morreu o 23 de decembro de 2021 sendo unha celebridade, Babitz fíxoo seis días antes, semi esquecida nun piso de Santa Mónica. Anolik, editora de Vanity Fair, tivo acceso en xaneiro do 2022 ao contido dunhas caixas que a familia de Babitz atopara no fondo dun armario. Dentro había cartas, diarios, fotos e manuscritos que, xunto cun centenar de entrevistas con persoas do seu entorno e da súa época, serviron de base para esta dobre biografía. Que supón, por un lado, a recuperación da figura de Eve Babitz, pero tamén a reconstrucción do relato tendo en conta á súa antagonista, Joan Didion. 

"Se conocieron en junio de 1967. Unos pocos meses antes, en marzo de 1967, se estrenó en Estados Unidos Persona, de Ingmar Bergman, también sobre dos mujeres. La película cuenta la historia de una actriz (Liv Ullmann) que se niega a hablar, y su enfermera (Bibi Andersson), a quien esa negativa le provoca una crisis nerviosa. Pero, en realidad, la película cuenta una historia de vampirismo espiritual: pretender y ser, lenguaje y silencio, linealidad y circularidad, dominación mediante la pasividad. La famosa imagen en la que Ullmann y Andersson se miran al espejo, cada una a su propio reflejo y al de la otra, que es, por supuesto, una versión alternativa de sí mismas un espejo que se vuelve un remolino, es lo que a menudo me venía a la mente mientras trabajaba.

Lo que este libro trata de hacer:
Ver con claridad a Joan Didion. Ver con claridad a Eve Babitz. Solo que Joan Didion no puede ser vista con claridad. Es tan opaca, tan elusiva, tan reservada, tan remota, que casi es un fantasma. No es tanto una persona como una presencia. (Creo que de manera intencionada. Es tan emocionalmente hermética que casi se ha convertido a sí misma en emocionalmente invisible). Y no es posible mirarla de forma directa. Solo por el rabillo del ojo, en y aquí tomo prestado un destello intermitente. O, con pesimismo, a través de un cristal. Eve Babitz es ese cristal.

Lo que este libro también trata de hacer:
Elucidar la complicada alianza entre Joan Didion y Eve Babitz, una amistad que acabó mal, armonía tornándose animosidad, y que tuvo un efecto perdurable en ambas escritoras, además de en las cartas de Los Ángeles y su cultura en particular, y en las cartas estadounidenses y la cultura en general (Confesión: llamo amistad a lo que tenían porque necesito atrapar su dinámica en el lenguaje; nombrar el espacio que ocupaba en la sociedad; hacerla, en una palabra, oficial. Pero sucede que la dinámica que tenían es inatrapable, innombrable profunda y excepcional como el verdadero amor, tan profunda y excepcional como el verdadero odio).

Elucidar la formación y el desarrollo de la conciencia artística, la conciencia artística femenina en particular.

Elucidar una era: Los Ángeles en los setenta o, lo que es lo mismo, Los Ángeles después de los sesenta, si consideramos que los setenta son la secuela (o la resaca) de los sesenta Y elucidar la escena de Los Ángeles: la escena de Franklin Avenue; una escena que para Joan Didion y Eve Babitz tuvo la misma explosiva vitalidad que tuvo para Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald la escena del café Les Deux Magots de París; una escena que iba a suponer el nacimiento, la ruptura y luego el renacimiento -y, por tanto, el verdadero nacimiento-, de la otra". 

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