Principio, medio, fin
Principio, medio, fin é o regreso da escritora mexicana Valeria Luiselli sete anos despois de publicar Desierto sonoro. Unha novela, da que a propia Luiselli afirma non saber moi ben de que vai, pero que conta a historia dunha nai, unha filla e unha avoa, cuxas relacións se exploran profundamente. Esa nai, que é escritora e que se acaba de separar, leva a súa filla a Italia, despois de viaxar durante uns meses de xira por Europa. Paran en Sicilia, onde os clásicos gregos e latinos se unen e se suman coma uns fascinantes compañeiros de viaxe mentres a avoa, que vive na Baixa California, vai perdendo os recordos. A novela interrogase sobre a imaxinación e a memoria, a que se perde e a que se vai formando, e tamén sobre a mesma vida como "a parte do medio”, sen principios nin finais. Principio, medio, fin supón tamén un dos primeiros títulos cos que a editorial Feltrinelli desembarca en España.
RAZONES DE SU NOMBRE
¿Qué es volver a empezar? ¿Dónde está el principio? Tal vez las cosas no caen nunca en su lugar, pero cuando llegó el mes de junio y terminé con todos mis compromisos de trabajo, y tomamos un avión que aterrizó una noche en el aeropuerto de Catania, tuve la sensación, por primera vez en mucho tiempo, de que por fin habíamos llegado a alguna parte, de que por fin íbamos a poder asentarnos.
Mi abuela materna, la Nanna, era de un pueblito no muy lejos de Catania. Y aunque murió cuando yo aún era niña, y yo nunca había venido a su isla natal, en cuanto bajamos por las escalerillas del avión y vi sobre nosotras el cielo cuajado de estrellas, tuve una sensación muy clara de pertenencia -pasada o futura, no sé. Mi hija se detuvo al pie de las escalerillas, apuntó hacia el horizonte, donde la silueta negra del volcán Etna apenas se distinguía del cielo tan oscuro, y dijo:
Mira, Ma, viene un bostezo celeste.
¿Un qué?
Un bostezo celeste.
¿Qué es eso?
Nada, no importa.
O tal vez no tanto una sensación de pertenencia, sino un eco de la pertenencia: memorias prestadas, rumores heredados. Leí alguna vez que la palabra eco viene del griego antiguo oikos, que significa «casa». Y si eso es cierto, tal vez el eco y la pertenencia están más estrechamente ligados de lo que se suele pensar.
LOS ELEMENTOS
Era, por supuesto, un proyecto imposible: movernos, mudarnos, ir de vida en vida hasta que algo por fin cayera en su lugar, porque nada simplemente cae por sí solo en su sitio. Una idea liberadora, pero un proyecto imposible. Con el tiempo, pensé, tendría un plan más claro y concreto. Con el tiempo, sin embargo, tuvimos que movernos por motivos muy distintos a los que nos impulsaban en un inicio, pero eso vino después, y en ese momento no intuíamos nada todavía.
Libraría NUMAX |